ENSAYO "NAZIFASCISTA"
ESCRITO POR UN "INTOLERANTE"
CONTRA UNA GUERRA "HUMANITÁRIA", "DEMOCRÁTICA" Y "NECESARIA".
A modo de conclusión: Llorar por Granada, llorar por Yugoslavia. Variaciones a propósito de "Il canto sospeso" de Luigi Nono.
Cuando los Reyes Católicos consiguieron conquistar la ciudad de Granada, y muchos de sus habitantes encabezados por Boabdil marcharon al exilio, dado que marcharon llorando, dieron lugar a la frase dicha "llorar por Granada", frase que adquirió particular valor el año pasado cuando conmemoramos el 60º aniversario del fusilamiento de Federico García Lorca, realizado por las bandas asesinas fascistas durante la Guerra Civil Española.
Se impone dar otra vuelta de tuerca y cambiar el "llorar por Granada" por el "llorar por Yugoslavia". Vamos a desarrollar aquí cómo concebimos este llanto, porque no lo entendemos como algo melancólico, pesimista y derrotado, como hacen las izquierdas rojo-pesimistas, gracias a lo cual se alinean con los bombardeadores, sino que lo hacemos concibiendo el llanto, primero como una descarga de tensión, posteriormente, como el primer acto de resistencia en la línea en que nos iluminaba la Meinhoff. Pero volvamos a Granada.
Federico García Lorca pronunció en 1933 una conferencia que llevaba por título: "Como canta una ciudad de Noviembre a Noviembre", extraordinaria conferencia, en la cual a través de las canciones, los olores, lo táctil, intentaba transmitir a los oyentes algo sobre su ciudad, diciendo lo que sigue: "Un granadino, ciego de nacimiento, sabría la estación del año por lo que oye cantar en las calles". Esta conferencia que, en palabras de Lluís Pascual, es una auténtica carta de amor a su ciudad natal, sirve para recordar que también en todas las ciudades del mundo bombardeadas, algún que otro ciego podría conocer a buen seguro, en qué estación se está, oyendo las canciones que por las calles se oirían.
El capitalismo transnacional, se encuentra en plena evolución y ha cambiado ciudades antropomórficas, en las que los cantos marcaban el paso de las estaciones, por conurbaciones mostruosas, anómicas, insalubres y violentas, que convierten al ser humano en mucho más precario de lo que ya es de por sí. Si los franquistas mataron a Lorca es, entre otras muchas cosas, porque en su "Poeta en Nueva York", denunció que estas megaciudades, no eran ningún progreso, sino que eran un auténtico regreso en la historia de la civilización humana, y que era necesario recuperar las dimensiones de las cosas, poniéndolas al servicio del ser humano.
Pero volvamos a su conferencia: lo que Lorca plasmó en ella, fue un ciclo de vieda cotidiana urbana, articulada en canciones significantes de los momentos de cambio del ciclo del año. Empleó lo mejor del folklore y la huella de su amigo del alma, Manuel de Falla, se insinúa a lo largo de la conferencia en cualquier momento. Toda la vida cotidiana queda al descubierto por la vía de un canto continuado, de muchos cantos continuados, que empalman los unos con los otros, transmitiendo al oyente esta intensa sensación de continuidad que le arropa a uno, como si la ciudad y sus cantos fueran un auténtico útero social que le protegen a uno de cualquier mal posible. Una de las cosas que caracteriza la vida cotidiana de los pueblos de la Tierra son sus cantos y esta guerra ha cortado y sigue cortando cada día que pasa muchos, demasiados cantos: canciones de cuna, para animar a un equipo, de taberna, cantos de amor, canciones para recuperar el ánimo, cantos fúnebres. Demasiados cantos han sido interrumpidos en un mundo atroz, que pone primero las cosas, las mercancías y, en segundo lugar, las personas, cantos que han sido cortados con la misma violencia que un día cortaron el canto de Lorca en Granada.
Toda guerra rompe una forma concreta de realización de la vida cotidiana y esta ruptura, por momentánea que sea, deja huellas indelebles entre quienes fueron víctimas de este hecho. Entre nosotros viven aún hoy muchas personas, las vidas de las cuales quedaron fracturadas el 18 de Julio de 1936 y ya nunca fueron iguales. Recuerdan de forma hipernítida multitud de hechos concatenados con aquellas fechas que nos remiten a aquella hiperestesia de la que hablaba Jaspers en su monumental Psicopatología, citando un texto de Dostoyewsky.
Los motivos de esta actual guerra se remiten a muchas décadas atrás y siguen actuando de la misma manera que la fuerza de la gravedad no deja jamás de actuar, y no queremos hablar en tono oracular, pero no es improbable que, si esta guerra no se para, entremos en una Tercera Guerra Mundial de consecuencias imprevisibles. Algo de ello ha sabido entrever este grandísimo marxista contemporáneo, Immanuel Wallerstein, en un libro de obligada lectura. (21)
Lanzamos este trabajo al aire con la misma vocación con que lo escribimos: parar esta guerra como sea. Se trata que estas vidas cotidianas que quedaron cortadas, aún cuando no puedan ser igual que antes recuperen lo más pronto posible el pulso que tenían y que las lanzas dejen paso a los arados. El canto de Lorca, como el de todas las víctimas de la guerra, quedó, para ellos, en tanto que seres irrepetibles, interrumpido, pero como que el ser humano es un ser social, estos cantos interrumpidos a título individual pueden quedar no interrumpidos a título colectivo, simplemente suspendidos.
¿Cantos interrumpidos o cantos suspendidos? La interrupción remite a algo que no sigue, que queda cortado para siempre, en cambio la suspensión remite a algo que queda parado por un tiempo, a algo que queda privado de una condición por un período, a algo que algún día podrá volver a ser retomado. Escribimos estas líneas con la vocación de que la interrupción que la guerra representa no sea una interrupción, sino una mera suspensión, y los cantos de la vida cotidiana de los pueblos balcánicos puedan volverse a oir a través de las ventanas de las casas, las tabernas, los estadios, en los hospitales y en los cementerios, y que este pueblo-víctima del imperialismo americano, el pueblo serbio, que junto al cubano, los iraquies, los saharahuis, los zapatistas y ... tantísimos otros con tanta dignidad resiste, pueda salir de este anuncio de un drama mayor.
Fue en esta línea, en que el compositor italiano y rojo, Luigi Nono, casado con la hija de Schönberg, Núria, que conoció Barcelona y tuvo ocasión de palpar estas cosas de las que venimos hablando, concibió la idea de escribir una gran cantata a la que puso por título "Il canto sospeso", o sea "El canto suspendido".
Este músico, construyó esta cantata a partir de cartas de despedida de deportados a los campos de concentración, luchadores antifascistas, antes de ser fusilados, patriotas que defendían su país contra los invasores extranjeros, gentes arrancadas de sus casas, perseguidos políticos, en una palabra, gentes el canto de los cuales iba a quedar interrumpido. Lo que Nono quiso hacer fue convertir esta interrupción en una suspensión: Nono, con su música, tendió un arco iris musical, para que las palabras de los muertos en tan duras condiciones fueran retomadas por nosotros para que, identificándonos con ellos, convirtiéramos sus cantos interrumpidos en cantos suspendidos.
Traducimos a continuación algunos de los cantos que sirvieron de base para esta cantata:
"Mi propio sacrificio no es nada cuando uno mira el mundo por el cual yo muero, que brillará con tanta luz como belleza. Consolaos con el pensamiento de que millones de hombres han muerto por este mundo en miles de combates, en las barricadas, en el frente. Consolaos con el pensamiento de que muero por la justícia. Con el pensamiento de que nuestras ideas venceran". Anton Popov. Búlgaro. 26 años. Profesor y periodista. La carta fue escrita en la prisión central de Sofía, el 22 de Julio de 1942.
"Papá me conducen a Kessariani para fusilarme con otros 7 prisioneros. (...) Te suplico que prevengas a sus familias. No estés triste, muero por la patria y la libertad." Andreas Likourinos. Griego. 14 años. Estudiante. El texto no dice en la fecha en que fue escrita la carta.
"(...) Sed pacientes. Deseo que vivais felices y que no os aflijais a causa de mi suerte. Transmitid a mis amigos los más calurosos saludos. NOSOTROS SOMOS DIGNOS DE NUESTROS ANTEPASADOS Y DE GRECIA". Elefthèrios Kiossès. Griego. 19 años. Estudiante.
"Las puertas se abren. He ahí a nuestros asesinos vestidos de negro. Esconden sus manos sucias en guantes blancos. Nos encierran en la Sinagoga de dos en dos. Es muy duro dar el adios a la vida, tan hermosa, hermanos y hermanas. Vosotros que quedareis con vida, no olvideis nuestra pequeña calle judía, tan inocente. Vengadnos de nuestros asesinos". Esther Srul. Polaca. Asesinada el 15 de Setiembre de 1942."
"Es verdad que en pocas horas ya no viviré más, pero puedes estar bien seguro que me presentaré con calma y serenidad frente al pelotón de ejecución, tal y como estoy ahora y como lo he estado durante dos días de este pseudoproceso, y tal como lo estuve también cuando el veredicto fue pronunciado. Desde el mismo momento de este falso proceso sabía que acabaría con una condena a muerte. Los que nos han condenado ¿pueden alardear de la misma calma? Lo dudo totalmente." Eusebio Gianbone. 47 años, tipógrafo. Italia.
Finalmente, escogemos el texto de la carta que enviaba Elli Voigt, de Alemania, una obrera de 32 años.
"Se me ha dado la posibilidad de poder despedirme de ti, cosa que se impide a la mayoría. Se que tú intentarías descargarme de un peso tan enorme si estuvieras en condiciones de hacerlo. Pero cada cual debe responder personalmente de sus actos. Es mi amor por ti lo que me hace este yugo más soportable de lo que podría pensar. Es inútil decir que te amo mucho hasta la muerte. Te pido que seas siempre para los niños lo que yo encontré en ti, un auténtico camarada. Muero poniendo toda mi esperanza en la vida. Dejo el mundo en la fe de una vida mejor para todos. Queremos ser fuertes(...)".
Retomemos una de las frases de la última carta que citamos, aquella que dice: "cada cual debe responder personalmente de sus actos". Todos y cada uno de nosotros seremos juzgados por las futuras generaciones en los actos que hemos hecho para parar esta auténtica barbaridad, que a estas alturas remeda de largo la de Vietnam.
Es absolutamente cierto que la inmensa mayoría de los habitantes del Primer Mundo, se han puesto del lado de la OTAN y estan contribuyendo con su pasividad a la actividad destructora de la mejor máquina de guerra que ha existido después de la Wermacht; pero estamos, también unos cuantos, que podemos cambiar esta situación como ya ha ocurrido otras veces en la historia.
Uno de los mitos que más daños han hecho a la izquierda del Primer Mundo, ha sido negar simplistamente el rol del sujeto en la toma de conciencia política y en la realización de actos orientados a cambiar aquellas situaciones con las que estaba en confrontación; todo consistía en "grandes movimientos de masas", "el proletariado clase revolucionaria", "las luchas del noble pueblo de tal ..." y otras lindezas, que despojaban de todo valor a la acción subjetiva. Ha llegado la hora de cambiar esto y dar relevancia a los actos individuales, anónimos, supuestamente carentes de valor político, que pueden contribuir a crear un estado de opinión nuevo que cambie el curso atroz de esta guerra. Sabemos perfectamente que los "grandes movimientos" empiezan siempre con personas concretas que se enfrentan a pecho descubierto contra un gigante, con un sentimiento de vacio en el estómago, temblor en las piernas y con la frente perlada de gotas de sudor, es decir, con miedo, con un miedo atroz. Las madres de la Plaza de Mayo sabran perfectamente de que estoy hablando.
El Estado policial europeo-americano se está realizando en todas sus facetas y no nos perdonará este acto de resistencia antibélica. Pero las generaciones venideras han de poder contemplar que, de la misma manera que Shostakovich escribió una sinfonía mientras bombardeaban Leningrado, otros miramos de imitarlo en la desgracia de la presente guerra, de la guerra que nos ha tocado vivir. ¿Es que hará falta que caigan sobre nosotros las bombas para que entendamos que esta guerra va con nosotros directamente?
La actual guerra contra la Federación Yugoslava, no es más que el tercer acto de las guerras del Nuevo Desorden Internacional, y por el camino que vamos, lo que suponemos que nada tiene que ver con nosotros, ni nos concierne, puede acabar convirtiéndose en bombas que caigan a nuestro alrededor o directamente encima de nuestra cabeza ... O ... ¿es que los londinenses, en 1939, estaban convencidos todos a una que iban a ser bombardeados? Y después del tercer acto, vendrán el cuarto y el quinto, porque esto acaba de empezar.
Deseo fervientemente que este escrito ayude a rodar la pelota de las movilizaciones contra la guerra. Que lo sepa el Imperio, que lo conozca la OTAN: aunque quieran interrumpir nuestro canto, no lo conseguirán, quedará momentáneamente suspendido, otros tomarán el relevo y "la pelota seguirá rodando".
(21) I.Wallerstein. "El futuro de la civilización capitalista". Ed. Icaria.Antrazyt. Barcelona 1997.![]()